Desde el año 2008 el suicidio es la principal causa de muerte externa -al margen de las enfermedades- en España, tras haber desbancado a los accidentes de tráfico. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogen que en 2010 se quitaron la vida 3.145 personas en todo el Estado, es decir, casi nueve al día. En Euskadi los datos son más recientes, del año pasado, cuando se contabilizaron 179 suicidios, la cifra más alta jamás registrada en la comunidad autónoma.
Desde que estalló la crisis se miraba de reojo a la situación económica como posible causa para entender por qué alguien decide poner fin voluntariamente a su existencia. Entre los expertos no hay unanimidad porque entrar en la cabeza de alguien nunca es fácil, y menos en situaciones extremas. Además, en quien toma la fatal decisión de quitarse la vida pueden concurrir todo un abanico de situaciones que le hacen sentir en un callejón sin salida del que quiere escapar a toda costa.
Pero hace solo un mes se confirmaron los peores temores: en el Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Bilbao se reveló que los problemas económicos son el origen del 32% de los suicidios. De hecho, la crisis se alza como la principal causa, seguida del desamor y los problemas de pareja (25,8%), problemas psiquiátricos (19,1%) y conflictos familiares (11,2%).

Ahora, con el ahorcamiento de Granada , la cara más cruel de la crisis se manifiesta en nuestro entorno. Y lo peor es que, si las estadísticas son ciertas, a lo largo del día de hoy otras tres personas se quitarán la vida en España porque no encuentran otra salida para acabar con sus penurias económicas.
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